La familia de Sawney Bean

Lunes, junio 9, 2008

Alexander Sawney Bean nació en el siglo XVI, en la región de Lothian Este, cerca de la ciudad de Edimburgo, en Escocia. Su padre era aparentemente un hombre honesto que se dedicaba al trabajo manual -sobre todo excavar canales de riego y levantar cercas-, pero Sawney tenía otras inclinaciones. Junto a una concubina se fue a vivir a una cueva en la costa de Bannane Head, cerca de Galloway. Durante veinticinco años se dedicaron a procrear a ocho hijos y seis hijas, y mediante el incesto llegaron a tener dieciocho nietos y catorce nietas. Como la cueva era de unos 200 metros de profundidad y su entrada quedaba cubierta frecuentemente por la marea, los Bean permanecieron a salvo durante mucho tiempo, dedicándose a atacar por la noche a viajeros que pasaban por la zona. Las víctimas del clan Bean eran asesinadas y llevadas a la cueva, donde sus cuerpos eran devorados por los miembros de la familia. Los restos eran generalmente arrojados al mar, y las olas solían dejarlos en playas cercanas, para horror de los pobladores.

Las sospechas de la gente cayeron sobre numerosos inocentes que habían sido los últimos en ver a los asesinados, y muchos terminaron linchados. Los vecinos de la zona jamás sospecharon que hubiera un grupo tan grande de asaltantes. No obstante, la buena racha de los Bean terminó cuando atacaron a un matrimonio; si bien la esposa murió en el combate, el marido consiguió hacerles frente exitosamente con su espada y su pistola, y logró mantenerlos a raya hasta que apareció un grupo de viajantes y los Beans debieron huír.

Habiendo sido revelada su existencia al mundo, no pasó mucho tiempo hasta que el propio rey de Escocia, James VI (que luego sería rey de Inglaterra con el nombre de James I) tomase cartas en el asunto y encabezase una partida de cuatrocientos hombres que logró localizar la cueva del clan Bean, un lugar repleto de extremidades humanas. Los 48 miembros de la familia fueron capturados vivos y llevados primero a Edimburgo y luego a Glasgow, donde fueron ejecutados sin juicio. A los hombres se les cortaron las manos, pies y genitales y se los dejó desangrarse hasta la muerte. A las mujeres se las hizo ver el suplicio de los varones y luego se las quemó vivas. Si bien las crónicas no hablan de la edad de los Bean, si uno toma en cuenta que estuvieron “apenas” 25 años escondidos en la cueva, es más que probable que entre los ejecutados haya habido niños.

En el cercano pueblo de Girvan hay una leyenda que habla de una mujer, hija mayor de Sawney, que abandonó la cueva y se instaló en aquella localidad, siendo aparentemente una ciudadana muy respetada. No obstante, cuando se descubrió la existencia del clan Bean, los aldeanos se enteraron de que la mujer era parte de la infame familia y la ahorcaron en un árbol que ella misma había plantado. La leyenda afirma que quien se para debajo de aquella planta, conocida como el Árbol Peludo, puede escuchar el sonido del cuerpo de la hija de Sawney Bean balanceándose. Desdichadamente se desconoce la ubicación del Árbol Peludo, aunque actualmente se están llevando a cabo dos investigaciones para descubrirla y así atraer más turistas a Girvan.

Hay muchísimas dudas sobre la veracidad de la existencia del clan Bean. La cantidad de víctimas varía (hay versiones que hablan de mil personas), así como el momento en que realmente ocurrió la historia (se habla de que los Bean habrían vivido mucho antes de la época de James VI; incluso se los ubica en tiempos de Robert Bruce, en el siglo XIV). Sin embargo eso no impidió que el director Wes Craven se inspirase en ellos para crear en 1977 la película The hills have eyes, en la cual la familia incestuosa y caníbal habita en el desierto de Nuevo México.

La remake del film realizada en 2006 fue estrenada en América Latina con el inexplicable título de El despertar del Diablo, y añade el factor nuclear a la ecuación (la familia está compuesta por mutantes afectados por pruebas atómicas realizadas décadas antes en el desierto). El viernes pude ver la secuela de la remake, en la cual los mutantes se enfrentan a tropas de la Guardia Nacional estadounidense, y donde por cierto no está ausente el mensaje político: entre ellos hay un recluta, típico progre pacifista de clase media, que termina convirtiéndose en un guerrero feroz a medida que van cayendo sus compañeros de armas. También supe que hay una novela gráfica (o sea una historieta pero con más ínfulas) que funciona como una suerte de precuela de la remake, y en la que se explicita que los mutantes son descendientes de Sawney Bean que consiguieron escapar a la masacre y se instalaron en Nuevo México buscando oro.

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7 Responses to “La familia de Sawney Bean”

  1. Dinorider Says:

    me gustó el relato, un tanto macabro eso sí

  2. mamen Says:

    me gusta la historia ademas es cierto hablan de esto en duti fri

  3. sergio Says:

    me gusto es buen relato , pero un poco macabro

  4. luis Says:

    no me sirve esto es como mierda putos!!

  5. luis Palma Parodi Says:

    SON UNOS HIJOS DE PUTA !!!!! CORNUDOS DE MIERDA

  6. hesu Says:

    un inciso al relato: creo que la parte de la costa en la que se estableció este pollo era Bennane Head, con e en vez de a… nada más! ah, sí, una cosa! ¿se sabe el título de la novela gráfica?

  7. Mykie Lira Says:

    Me gustaria que la narracion fuera mas descriptiva en cuanto a los asesinatos y el seguro repugnante aspecto y estado de vivienda de los Beane.


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