Un sueño

Viernes, noviembre 16, 2007

El sueño que mencioné ayer de pasada es seguramente el más extraño y desconcertante que haya tenido en mi vida. Soñé que estaba en La Plata rindiendo un examen final con Pochi Cascardo, mi profesora de Antropología y Geografía Mundial (lo cual ya de por sí es imposible pues los finales se rinden acá en Pergamino), que probablemente sea una de las tres más exigentes con las que me he topado este año.
Rendíamos en un salón muy viejo y grande, atiborrado de gente. Y en medio de la multitud, presenciando los exámenes, estaba nada más y nada menos que Cristina Fernández de Kirchner. De alguna manera, en mi sueño yo sabía que ella ya era presidenta en funciones y no solo presidenta electa. Ella estaba ahí sentada junto a una comitiva más o menos numerosa, mirando en silencio cómo nos tomaban. En un momento, yo era llamado a pasar al frente y sentarme en el escritorio frente a Pochi, pero de repente y antes de que yo pudiera empezar a dar el final, alguien entraba al salón y le decía algo al oído a Pochi. Tras escucharlo, ella se ponía de pie y postergaba el examen, pidiéndome que me fuera a mi casa.
Con ese estilo tan raro que tienen los sueños, en un instante me encontré caminando en dirección a la plaza Moreno. Tenía la sensación de que algo importante había pasado ahí y que tenía algo que ver con por qué no me habían tomado el final. En el camino me cruzaba con Pochi y le preguntaba qué había pasado, pero ella no podía o no quería responderme. Y luego me encontré con la propia presidenta, que iba en la misma dirección que yo, a pie y totalmente sola. Le pedía información a ella, pero Cristina era también incapaz de decirme nada. Parecía aturdida.
Al llegar a la plaza Moreno, Cristina y yo nos encontramos con que había varios incendios en distintos puntos del lugar. Recuerdo que había una palmera con la copa en llamas, pero no sé si en la verdadera plaza Moreno, en La Plata, hay alguna palmera. Lo más bizarro de todo es que en el lugar donde está la Catedral estaba ahora ¡la Casa Rosada! Gran parte del techo estaba prendido fuego, como si lo hubiesen bombardeado.
Y justo en ese momento, la presidenta y yo veíamos un caballo blanco atravesar la plaza al galope. Tenía la crin y la cola en llamas, pero no parecía darse cuenta. Montado en él iba una nena de 10 o 12 años, que se reía como si ella tampoco se diera cuenta de que el animal estaba quemándose. Pero yo sí lo veía y, temiendo que cuando las llamas le tocasen la piel el caballo corcovearía y tiraría a la nena al suelo, me ponía a gritar “¡Alguien que lo apague!”.
Mientras tanto, Cristina se daba vuelta y caminaba hacia la Municipalidad, supuestamente para hacerse cargo de la situación (incendio, bombardeo, lo que fuese). Lo último que recuerdo es verla a ella de espaldas, con un vestido beige, caminando hacia la Municipalidad casi como un animal hacia el matadero.
Me desperté recordando el sueño, pero al cabo de pocos minutos me lo olvidé. Probablemente hubiera seguido olvidado de no ser porque esa misma noche vi en I.Sat la película Manderlay. En ella, cerca del final, un establo es prendido fuego y el caballo de la plantación escapa galopando en llamas. Al ver esa escena el sueño me volvió a la mente.
Por supuesto, no voy a ponerme a decir que tuve una visión profética del futuro. Me inclino por creer que ese sueño refleja más mis propios temores ocultos que cualquier mensaje del Más Allá, el Hado, el Destino o lo que sea. A qué le tengo miedo, no lo sé. ¿Fracasar en el final con la profesora a la que más terror le tengo? ¿Que la presidenta que voté termine tan mal o peor que De la Rúa? ¿Las dos cosas? Quién sabe.
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4 Responses to “Un sueño”

  1. Diego F. Says:

    mmm.. tu sueño parecería ser del estilo de “el sacrificio” de Andrei Tarkovski… Igual te recomiendo no fumar porquerías antes de ir a dormir 😛

    Abrazo.

  2. Martín Says:

    Jajajaja… Ojala hubiese fumado algo antes de irme a la cama esa noche, al menos entonces tendría una explicación más lógica.
    Abrazo

  3. Dinorider d'Andoandor Says:

    ¡contra! espero no se quemen con la presi!

    yo nunca he soñado con presis será porque da ganas de que alguno acabe de presi-diario

    =====
    (te respondí a tu correo blogger)

  4. Martín Says:

    Gracias por la respuesta y por este comentario, Dinorider. Al margen de que a uno le caigan bien o mal políticamente, soñar con Alan García, Alejandro Toledo o Alberto Fujimori no debe ser precisamente agradable. Que caras como esas le aparezcan a uno en sueños lo hace estremecer a uno…
    Abrazo


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