Teseo en Creta

Viernes, junio 29, 2007

El héroe Teseo era hijo natural del rey Egeo de Atenas. Como conté antes, el rey ateniense no conoció su existencia hasta que el joven se presentó ante él y reveló su identidad. La reina-bruja Medea, deseando proteger los derechos del hijo que había tenido con Egeo, Medeo, intentó envenenar a Teseo, pero fracasó y debió huir a Cólquide, tras lo cual Teseo se convirtió definitivamente en heredero del trono ateniense.

El rey Minos tenía un hijo llamado Androgeo, quién hizo una visita a Atenas para participar de unos Juegos. El príncipe se comportó con toda corrección y de hecho ganó todas las competencias de dichos Juegos. Pero Egeo sospechaba que su verdadero objetivo era promover un levantamiento en su contra por parte de los cincuenta hijos de su hermano Palante, y se las arregló para que unos mercenarios de la ciudad de Megara lo asesinasen cuando viajaba a Tebas.

Cuando Minos supo de la muerte de su hijo, no se dejó engañar y culpó al rey de Atenas del homicidio. Exigió que la ciudad entregase siete chicos y siete chicas cada nueve años como compensación por el asesinato. Esos catorce jóvenes elegidos por sorteo eran encerrados en el Laberinto construido por Dédalo, donde eran devorados por el Minotauro. Así sucedió en dos ocasiones. En la tercera, Teseo estaba ya viviendo en la ciudad como príncipe. Él estaba exento del sorteo no sólo por ser hijo del rey sino porque no había nacido en Atenas. Sin embargo, se sintió tan conmovido por el destino de los pobres chicos y chicas que serían enviados a la muerte que se ofreció a ir, con la condición de que si vencía al Minotauro se anularía el tributo. Minos aceptó el desafío y le permitió acompañar a los 14 jóvenes.

Teseo consultó al oráculo de Delfos antes de partir a Creta, y se le aconsejó que propiciase a la diosa Afrodita, pues ella le sería útil en su misión. El héroe entonces le sacrificó una cabra, y la diosa le dio una señal mágica de su conformidad transformándola en un chivo. Luego, cuando llegó a Creta, Afrodita hizo que Ariadna, una de las hijas de Minos, se enamorase de Teseo. Antes de huir de Creta, Dédalo le había regalado a la princesa un ovillo de hilo mágico, y le había explicado que la única forma de salir del Laberinto era atar su extremo a la puerta de entrada. Ariadna le dio a Teseo el ovillo y un arma (según algunas versiones una maza, según otras una espada), y a cambio le pidió que la llevara a Atenas como su esposa. Teseo aceptó y pudo matar al Minotauro y encontrar la salida. Entretanto, los chicos y chicas atenienses se habían liberado gracias a una astuta estratagema de Teseo; el príncipe había disfrazado a dos chicos bastante afeminados de mujeres y los había introducido en el grupo femenino, sabiendo que sería el menos vigilado. Así, los muchachos pudieron matar a los guardias y liberar a todo el mundo. Luego escaparon en los barcos atenienses al amparo de la noche.

Hicieron una escala en Naxos, y allí Teseo aprovechó que Ariadna se había quedado dormida para abandonarla. Hay varias versiones de por qué lo hizo.

Algunos dicen que la abandonó por una nueva amante; otros, que temía que la opinión pública ateniense se escandalizara ante la perspectiva de tener como reina a una hija del odiado Minos (lo cual no es muy creíble, pues años después se casó con Fedra, la hermana de Ariadna). Otras versiones afirman que el dios Dionisio se había enamorado de ella y que obligó a Teseo a abandonarla para que él la pudiera seducir, o bien que lo hechizó para que se olvidara de ella. En cualquier caso, Dionisio pronto apareció en Naxos y se casó con Ariadna, tratándola con todos los honores. Ella le dio varios hijos y fue feliz con él.

No obstante, los cretenses tenían una versión totalmente diferente de ésta aventura. Según ellos, el Minotauro jamás existió y el Laberinto era apenas una prisión donde se encerraba a los jóvenes atenienses. Los chicos debían participar a los Juegos fúnebres en honor de Androgeo, algunos siendo sacrificados en su honor y otros siendo entregados como esclavos a los ganadores de las competencias. En los Juegos participaba Tauro, un general de Minos, quién siempre ganaba. No obstante, Minos había dejado de confiar en él porque aparentemente había tenido un romance con Pasifae. Por eso, cuando Teseo propuso luchar con Tauro, con la condición de anular el tributo si conseguía matarlo, Minos accedió de buena gana. Teseo luego combatió y mató a Tauro, y Minos se alegró tanto que perdonó a Atenas por el asesinato de Androgeo y le dio al héroe la mano de Ariadna. Supongo que el mito cretense coincide con la mencionada versión de que Teseo, por uno u otro motivo, la abandonó en el viaje a Atenas.

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