La tregua
Miércoles, Abril 2, 2008
¿Quién ganó? Esa es la pregunta que muchos se deben estar haciendo ahora que los piqueteros paquetes anunciaron una “tregua” de treinta días, durante los cuales dejarán de cortar las rutas y desabastecer de alimentos las ciudades.
Yo propongo que veamos este conflicto y su resolución respondiendo dos preguntas muy simples. ¿Qué buscaban los piqueteros paquetes cuando dieron inicio a su lock out? ¿Lo consiguieron?
La primera pregunta es que buscaban que el gobierno diese marcha atrás con el sistema de retenciones móviles establecido el 11 de marzo. También -y esto es una valoración personal- creo que había un deseo solapado de lograr que los Kirchner renunciasen a su ministro de Economía, mi tocayo Lousteau (todavía me ilusiono con que el pibe llegue a diciembre de 2011, a pesar de las operaciones en su contra), pero principalmente querían voltear las retenciones móviles. ¿Lo consiguieron? No. Lograron que el gobierno se comprometiese a algunas medidas en apoyo de los pequeños y medianos productores, pero da la impresión de que CFK está más convencida de la necesidad de no dar el brazo a torcer en cuanto a esa decisión que antes.
Así que no puedo dejar de creer que la protesta del campo fracasó, basado en el sencillo hecho de que A) las retenciones móviles siguen vigentes, y B) el lock out se suspendió. Pueden señalarme que si en 30 días el gobierno no les da a los “campesinos” lo que ellos quieren, regresarán a las rutas. Pero políticamente 30 días es una eternidad. ¿Quién sabe si la atmósfera dentro de un mes será igual de propicia para una protesta extorsiva de este tipo como lo fue en marzo?
Un último comentario: con esta nota, nuestro querido amigo Darío Gallo ha demostrado que puede caer más bajo de lo que imaginábamos. Personalmente, me tienen harto las personas como Eduardo de Angelis, Juan Blumberg, Nito Artaza y otros. Gente que de la nada pasa a convertirse en referentes políticos y sociales y que luego se van degenerando en medio de sus errores e incoherencias. Sinceramente, prefiero lidiar con políticos de la vieja guardia, tipos rosqueros y corruptos como el Coti Nosiglia o Barrionuevo, antes que con estos Cincinatos del subdesarrollo. Al menos no tienen esa irritante pátina de incorruptibilidad y moralina de la que hacen gala el imbécil de De Angelis y que tenían Artaza y el falso ingeniero Blumberg (recuerdo que ambos, en sus momentos de gloria, fueron recibidos por los presidentes Duhalde y Kirchner, respectivamente). Espero que, a más tardar, el año que viene De Angelis esté de nuevo levantándola con pala con su soja y no hichándonos las bolas en las cámaras de TV con su oratoria penosa.





